Amor y fugacidad en la media 2.0 – El hook Up

Los seres humanos somos criaturas de hábitos, formamos costumbres que describen patrones a lo largo de todas las cosas que hacemos, nos vemos convidados a comulgar de las ideas y conductas que imperan a nuestro alrededor. Nos estimula repetir un patrón que hallamos encontrado para operar de manera más o menos eficiente en cualquier rol. El problema con la repetición mecánica que implica la rutina es que invita al sueño; a la enajenación. Nos vuelve autómatas operando de manera mecánica. La rutina nos apaga, porque no invita a la novedad y nos deja esta sensación de un eterno retorno en nuestros días.

El estilo de vida que llevamos hoy en día nos mantiene pensando, especulando, en relación a la larga lista de cosas por hacer cada día, el dinero que se necesita, en el éxito.

En el hombre moderno sólo dos miedos imperan, el miedo al fracaso y el miedo a la muerte y esto último está en un segundo lugar. Pasamos los días pensando, proyectando sobre conseguir más, vivimos permanentemente en el más y más y con esto permanecemos en una mentalidad de carencia, como si algo nos faltara a todos, pero estas metas y éxitos conseguidos no terminan por llenar nuestro vacío, de saciar nuestra hambre y nuestra sed. ¿Será entonces que estamos dando el alimento equivocado a esto que somos?.

Actualmente, para nuestra generación, la seguridad se antepone a cualquier cosa. La acción mecánica del pensamiento; al estar centrado en uno mismo, en donde lo único que impera es la satisfacción personal, genera una forma de funcionamiento egocéntrico, donde el otro no importa ni sus necesidades cuentan. Esta forma de funcionar no permite conectar con el otro a través de sus necesidades. Una forma de salir de si por un momento y contener al otro en su propia necesidad se muestra imposible.

De repente, estos patrones empiezan a saltar a la vista aquí y allá. Revelándose como un fenómeno que deriva de sus causas,cargado con una génesis. Los patrones comienzan a aparecer frente a ti. Sin duda, la forma en que nos sentimos cambia la forma en la que actuamos. Como humanos compartimos razas, compartimos ideas, compartimos un alma y sus enfermedades. Este sentir de vacuidad que parece tocarnos a todos se deja ver en muchas de las conductas que mueven nuestro modus operandi. La falta de conexión con nosotros mismos deriva en falta de conexión con los demás.

En un época en que las telecomunicaciones parecen haber acabado con los límites de la comunicación. Un mundo que coexiste con una realidad alterna generada por las redes digitales. Un mundo hiperconectado es al mismo tiempo un tiempo y una época en donde todos parecemos estar más solos. Tal vez por esto en los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en 60% a nivel mundial.

Esa incapacidad para conectar con otros se deja ver en una costumbre propia de los Millenians, esta generación de tecno-nacidos, nativos digitales. Me refiero al Hook up, una práctica sexual que se esboza un antes y después desde la llamada revolución sexual a principios de los 60.

Esta generación nace y crece en medio de los cambios filosóficos que caracterizaron al Liberalismo no sólo en la economía sino en la vida social y cultural. Esta misma corriente de pensamiento que defiende las iniciativas individuales y limita la intervención del estado; que promueve las libertades civiles y levanta la voz a favor de la libre experimentación en el ejercicio de las libertades en la vida privada de los individuos se antoja un cambio de todas las características de los babyboomers de la post-guerra.

Si eres un hombre o una mujer recientemente soltera, es probable que te sientas a la deriva en medio de un juego en el que las reglas del cortejo han cambiado. Somos la cultura del microondas, de la iconicidad, vivimos en un entorno sobre estimulado donde miles de mensajes publicitarios compiten por nuestra atención. La velocidad forma parte de nuestras vidas, la prefabricación propia de nuestra era altamente industrial nos hace verlo todo como un objeto de consumo, cuya existencia resalta sólo por su capacidad para satisfacer un deseo igualmente nacido de la publicidad como fábrica de ensueños y nuevas necesidades. Un deseo tan caprichoso como fugaz.

Una generación que se desarrolla entre la doble vida que proponen las redes sociales.Una existencia física, terrena, limitada a las personas que las casualidades permiten formar parte de nuestras vidas. Un mundo inconmensurable gracias a las cualidades tan subjetivas de su apreciación y un mundo métrico, que funciona al segundo sobre kilo bites  de contenido generado, tus fans, tus likes. Filtros de colores y efectos para tus memorias, un mundo en donde su capacidad para ahorrar tu tiempo es la virtud más buscada. Este mundo genera un loop, una onda de retroalimentación que nos recrea como creadores de su contenido.

Esta generación vive al vuelo como el conejo blanco de Alicia. La idea romántica de conocer a alguien, dejarte seducir y seducir, dejar que la relación vaya cuajando hasta pasar a una amistad sexualmente contenida y así hasta una relación de pareja aparece como un atavismo obsoleto y un tramite indeseable para la generación de la inmediatez. Para la generación de los millenians el sexo está desvinculado de la moral. Ha sido reducido hasta sus bases como un aspecto puramente biológico de la condición humana. Como diría Nietzsche: “Dios ha muerto”. Con el se cayeron todos los espíritus que moraban las grutas donde vivían nuestras virtudes. Con él murió eso de trascendental que otorgábamos con esa espiritualidad con que rodeabamos el sexo.

Esta generación lleva en boca la libertad propia del liberalismo que los parió. El sexo es sólo una herramienta más de exploración de los horizontes que componen su vida privada, sienten que tienen el derecho a vivirlo y disfrutarlo según sus propias normas, en el consenso de dos (o más ) individuos en igual uso de sus derechos civiles y bajo la construcción propia de la verdad que dirige sus realidades. No aceptan que nadie les imponga algún canon basado en un consenso moral o tradicional.Esto, es de muy mal gusto para esta generación que lo percibe como un fastidio costumbrista.

Uno de los detonantes ha sido la entrada de la pornografía en la cultura mainstream. Su salida de la clandestinidad y el contacto cada vez más directo con el público de cualquier edad. Muestra de ello es como la industria musical, cinematográfica y la publicidad misma se alimentan con los códigos estéticos de la pornografía para llamar la atención de su público objetivo. Entre gimnasios abarrotados y hacks de belleza cada vez mejores; pareciera ser que nuestro ideal es transformarnos en la fantasía erótica de alguien más. El máximo logro de nuestra vejez es llegar con las tetas paradas aún y más cabello en nuestras cabezas que en nuestra espalda.

En un mundo en que nuestro entorno visual eclosiona en una miríada de formas nuevas de estimular nuestros deseos, llega un momento en que la idea de comprometernos con la estabilidad se antoja imposible frente a tanto cambio. Donde lo único permanente es el cambio declaramos que sólo importa el aquí y el ahora. Con esto no dejamos de enmascarar con bellas filosofías nuestra alma voluble al darnos cuenta de que nos pasaremos el resto de la días siendo tentados a desear a alguien más que no es la persona que decidimos para compartir la vida.

Para la generación de los millenians, el vivir entre reality shows y las noticias de moda sobre el nuevo color de pelo de tal o cual estrella los transforma en nadies. Estamos disueltos entre la muchedumbre siendo apenas notados por otros que como nosotros van con la mirada en la pantalla del celular. Dentro de esta enajenación el otro es una chispa de fantasía, un trending, un cuerpo prestado para el deshaogo de nuestra tensión. Es un bostezo de todo este aburrimiento. Con el estanque lleno de peces, nada vale la pena luchar, todo está prefabricado, nuestras relaciones son un objeto de consumo, engullimos al otro con hambre genital y nada rebasa el manto de vulgaridad que entrega la vida cotidiana, nuestros agarres de una noche, o un par tal vez, durarán tan sólo mientras se sostengan de nuestras veleidades y se irán con la próxima ola que a su vez… traerá su propia espuma.

28/06/15

Por: Juan Silva & Feliz

Sombra Roja

Cuando el tiempo es quedo, y el cielo ralo

Cuando apenas un susurro del soplo rancio en el azur

Mientras se olvida el tiempo tras la puerta

Se va cortando el espacio y asfixiado

Palpita en pujantes ritmos, la vida desfallece;

Donde menguan los colores y a los que quedan

Se cierra el paso tras el parpado confuso.

Lujuria se enciende sin luz entre las sombras.

Y apenas cabe un beso entre la piel

Abandonaras como yo abandoné tu humanidad

La historia que nos hizo hombre y a ella mujer

Y no mirarán la ropa, yo sé, fabricarán de nuevo el edén

Ligeras montañas de Gavanna y pasto de seda roja.

Y aquí y allá chispeados los girones de tu piel civilizada

Para jugar a las bestias en la maleza.

Hasta que llegue la lluvia

La abrirás al dominio del olor

Que guía el tiempo que hace polvo en la arena.

Bífida serpiente de un bello pecado

Paladea el espacio

Mientras muerde el agua

Canta un jadeo el ruiseñor

La parvada que habita la garganta

Aletea en agonías que cercana a la muerte afirma la vida.

Mientras la luz se enrosca en un ovillo de luna

En la pupila oscura

Van despertando esos convulsivos espasmos del verano.

·Arte, Erotismo y Pornografía·

Arte, erotismo y pornografía, tres formas de expresión humana en que el hombre ha encontrado vías de catarsis de unos impulsos tan antiguos y poderosos como el alma misma del ser humano, tres formas que en sus fondos podemos entre ver como indiferenciadas, por qué, porque la triada engloba un mismo lenguaje, una misma esencia, LIBIDO.

La libido en el psicoanálisis engloba todo tipo de apetito de amor; erotismo, sexualidad, cariño, enamoramiento. Entre Carl Jung (que identifica totalmente la libido con la energía psíquica) y Sigmund Freud (que distinguió en la energía psíquica de LA LÍBIDO y otro tipo de pulsiones o apetitos) siempre hubo una diferencia en sus perspectiva respecto de esta energía vital , energía que ya los hinduistas conocían a través de sus Babas o Sadhus, considerada una energía divina. Esta, la libido contrapone los instintos de la vida (Eros), (que se podrían identificar con la libido) al instinto de muerte (Tánatos).

Bajo esta conceptualización, la líbido nos habla de la preservación de la vida, de un impulso sacro que nos conecta a la forma más esencial en que el ser humano puede expresarse como ser individual, colectivo y parte de un universo rebozante de vida, LA EXISTENCÍA, el simple hecho de estar vivo y preservarse, de afanar por alcanzar las cumbres reservadas para el destino último del hombre, la inmortalidad de los dioses.

Ingres - La gran odalisca (1814)El arte, en el ensayo “Psicoanálisis del Arte” del respetado padre del psicoanálisis el Dr. Sigmund Freud, en el estudio que lleva por nombre LEONARDO DA VINCI: “UN RECUERDO INFANTIL DE LEONARDO DA VINCI” (1910). El doctor Freud, expone una serie de conjeturas que filtran a la figura del prodigioso artista italiano Leonardo Da Vinci, también conocido como el Homo-Sapiens-Sapiens por el ojo inquisitivo y visionario del psicoanálisis llevándonos ritmicamente a la conclusión: La creatividad es una expresión sublimada de la pulsión sexual de la libido.

El arte a su vez es hijo de una cualidad muy primitiva, básica y animal del hombre, una habilidad compleja que ayudó al hombre a sobrevivir a las eventualidad y peligros de su medio; allá en donde nuestra sabiduría ancestral se forjó, las cavernas; esa habilidad para percibir un cambio en nuestro entorno, cambios climáticos, aparición de plagas y otros animales potencialmente peligrosos, cambios que nos forzaban a la contemplación para aferrarnos a la vida y evitar ser víctimas de las calamidades del medio habitad, llegada la conquista del homo-sapiens sobre todas las demás especies y posteriormente de la naturaleza, el hombre conserva aún latente este impulso de contemplación, que nos permite mirar el entorno conquistado y sentirnos orgullosos y plenos de que nuestra vida se ha preservado, por eso podemos entrever la belleza de todo y todos, la gracia del vuelo de una mariposa anunciando la primavera, las estaciones, las lunas, el cuerpo desnudo , por qué no, de esa hembra vistiendo espumas en el mar, nada que nos conecte más a la vida que una criatura grácil, cortejada y juguetona capaz de engendrar una forma de nuestra vida en su vientre, una mujer.

erotica6

De ahí proviene y no de otro lado esa fascinación por el cuerpo desnudo de una mujer,una beatificación casi divina de su cuerpo como fuente en donde la vida besa a la vida y descubre innúmeros placeres no solo de la carne sino de todo el conjunto que nos compone.

erotica39

.

.

.

.

El arte no cumple otra función en el hombre que la del deleite, evocar un universo infinito de emociones, sentimientos y placeres en el ser humano.

Como bien dije, la contemplación es una forma delicada de nuestro impulso por agradecer y sentirnos plenos de estar vivos, el arte es en si mismo este deleite, y un deleite de la vida siempre se encontrará con la piel desnuda de una mujerángel-demonio.

eros-santiago

Eros

Tánatos

Tánatos

Un coqueteo entre el instinto de la vida (Eros) y el instinto de la muerte (Tánatos).

Ambos dioses (impulsos) alados, pero mientras que Eros-Cupido te da alas para vivir….El dios de alas negras te invita a dormir el sueño eterno de la muerte, el aciago Tánatos.

erotica14

El erotismo es así una invitación a la vida, una invitación a nacer de nuevo allí donde la vida se encuna y nace de las aguas que fluyen en la entrepierna de una mujer excitada y poseída por el impulso de la vida de preservarse, ese dios del sexo llamado cupido, un verdadero éxtasis divino reservado para aquel que penetra en el perfumado tálamo y se arrima a la piel ardiente como una hoguera en invierno de una mujer que restalla en gemidos bajo tus dedos, gemidos que invocan la música de la primavera.

El deleite en forma alguna de estas fuerzas que exaltan el espíritu del hombre y la mujer en un cortejo de la misma vida da paso así a una búsqueda insistente y obsesa por tocar las cumbres borrascosas del amor.

  “En el amor, todas las cumbres son borrascosas”.- Donattien Alphonse de Francois, Marqués de Sade

De esta búsqueda inexorable de besar a la vida en todas sus formas nace la pornografía, primero en manos de aquellas mujeres réprobas de las “buenas” costumbres obcecadas por la angustiante y esclavizadora religiosidad. Las Hetairas, cortesanas, demimondaines, leonas y cocottes, las sacerdotisas de los “bajos” placeres, el cortejo infausto de los impulsos más animales del hombre.

Marqués de Sade orgia

erotica29

El término “pornografía” procede de las palabras griegas πόρνη («pórnē», «prostituta») y γράφειν («gráphein», «grabar, escribir, ilustrar»). Hay que decir sin embargo, que el termino “pornografía” es de aparición reciente, su uso más antiguo tal cual data ni más ni menos de la Francia de 1800.

La pornografía es mal vista por el común de la gente, sin embargo se destila de ella cierto atractivo constante y sin merma que crea un doble fondo social, una doble moral donde cualquier miembro respetable del conglomerado y bien adaptado hombre civilizado es un ferviente comensal de los manjares visuales y sonoros en todos los menús de la pornografía. Hago la salvedad de su reaparición histórica en la escena humana del arte y la literatura porque fue justo en el marco de la revolución francesa, a intervalos de no más de 100 años de diferencia,  en donde se empieza a hacer evidente el resquebrajamiento de la fuerza coercitiva de la curia sacerdotal y ortodoxa del catolicismo Europeo y aparecen personajes por todo el mundo como Don Giacomo Casanova, Lord Byron, Oscar Wilde y quien sin dudas no puede dejarse fuera, el Marqués de Sade.

erotica53erotica45

La pornografía es todo un universo complejo, una carta de restaurant con ofertas para todos los gustos y placeres, algunos más llamativos y fuertes que otros, desde el softcore que reúne apenas desnudes , un coqueteo con la desnudes sin desprenderse del suave erotismo de los claroscuros hasta el hardcore que reúne todas las más aberradas y bizarras formas de placer erótico, haciendo mella incluso en los límites más o menos implícitos del gusto, provocando una perspectiva mórbida que la lleva a congregar a las llamadas parafilias en una mescolanza de estilos, gustos y un largo etcétera. Un arcoiris en donde difícilmente se distinguen los bordes difuminados del género sexual, o cualquier otro dando cabida  a la relación sexual de todo género y forma, en cuantas combinaciones sean posibles.

 Cuenta una meditación filosófica de incierta autoría, que cuando el hombre ató la sexualidad, también liberó la prostitución. La pornografía es así una rebelión, un grito de un ser humano que se reconecta desde sus formas pulimentadas y sutiles de hombre y mujeres civilizados, cada vez menos animal a una bestia de dos espaldas que en entrecortadas palabras canta la lengua de los ángeles en sus placeres clandestinos.

erotica30

.

La sexualidad es un chiste, una risa infantil, vivaz y efusiva, la pornografía es un rugido que nos habla de los pulsos animales que subyacen en nuestra piel y nuestros actos, un hombre que le gusta coger como una bestia y un hombre que ama con unas purezas nada ajenas al toque de cualquier dios antiguo o nuevo.

.

.

erotica29

En la pornografía y sus gustos encontramos al hombre que por nada pasa sin dejar su marca, el hombre puede mirarse a si mismo en sus actos.

No resulta nada extraño que en una sociedad angustiantemente retraída, enajenada por el neón, el ruido y el raudo fluir de nuestras vidas la porneia se vuelva cada vez más ajena al amor, más violenta y agresiva, en unas sociedades donde el ser humano se percibe desconectado de la naturaleza divina que conlleva el hecho mismo de la condición humana, este hombre visualiza a su compañera de cama como un objeto más de consumo, es la forma en que nos relacionamos con el mundo y es la forma en que entendemos que nos relacionamos con nuestra pareja dentro y fuera de la cama, en unas sociedades en donde la dinámica es oferta y demanda, el amor y sus consecuentes manifestaciones no son más que intereses, conveniencias, placeres rápidos y pre-pagos.

erotica51

erotica49

erotica46

Aún queda una esperanza, entre toda la ceniza que ha dejado la borrasca del siglo XX, en los albores del siglo XXI está esta nueva mujer, punta de lanza de una revolución, un hombre de la nueva era, con una conciencia más libre y con muy menores ataduras morales y taras mentales, una mujer que se reconoce a si misma como una criatura inmensamente sexual, y un hombre que se ve a si mismo como falto de ese algo que lo devuelva a la elocuente charla del viento, del sol, el murmullo de las hojas y el riachuelo, una mujer que cada vez descubre la posibilidad de ser una perfecta dama en la calle y la más excitante y delirante cortesana en la cama, sacerdotisas del amor como Ninon de Lenclos.

Ninon de Lenclos

Ninon de Lenclos (1620-1705)

Bajo esta nueva oleada, los sex-shops se expanden, la sexualidad es más libre, más plena, desprovista de tapujos, un poco pervertida y sucia aún sí, pero es solo la resaca de nuestra suciedad, esta nueva mujer, es una mujer a quien amar, y a quien desear, esta nueva mujer conectada a sus instintos más básicos sin dejar de ser un ángel, es un Aleph, ese punto en donde todo el universo confluye, una mujer a quien desear y a quien amar; una sacerdotisa del amor….

Una Sacerdotisa del Amor

Una Sacerdotisa del Amor

El amor del siglo XXI – Cupido 2.0

________

El ser humano de esta generación está casi programado para rechazar la idea del amor, la palabra en sí misma se ha construido como una imagen obtusa y vomitiva de la vida, todos lo buscan, todos lo odian; y en ese dipolo amor-odio es que nos emparejamos y “amamos”.

 

He argumentado en público y privado en incontables ocasiones que nuestra sociedad es una sociedad de transición, no somos en definitiva nada, no somos la tierra firme, somos los hijos despavoridos y remanentes de la generación X de finales de la guerra fría, estamos afectos de una rebeldía-conformista, somos hombres que nos batimos entre las antiguas estructuras de una moral que comienza a ser incinerada y cuestionada en sus fondos por el pragmatismo pleno y utilitario de un sistema que te juzga por la utilidad “producción sobre el tiempo”  y el amor como otros tantos no ha escapado a esto, se nos ha transformado en una materia de comercio, se nos ha educado en materia amorosa en función de una serie de patrones que si bien puede servir como engranaje que mantenga viva la maquinaria de nuestras raras y deformes sociedades a nosotros como participes de ellas nos ha alienado de nuestra propia naturaleza, vamos carcomidos y desorientados dando tumbos a ciegas esperando tropezar con eso que nos salve, ¿pero que nos salve de qué? De nosotros mismos quizá, de vernos realmente como somos porque la filosofía ha sido ajusticiada y estigmatizada en cuanto su utilidad práctica en la vida, y a esto es como caminar sin saber a dónde, construir sin saber qué, es lo mismo en su trasfondo, buscar amor, amar sin saber para qué o por qué, un amor aprendido por un montón de imágenes estereotipadas e historias fantásticas e inconclusas que marcan las pautas consumistas de lo que debe de ser el amor, un amor al servicio del consumo mercantil, del gasto, de la escalada social.

 

Con todo y todo amar es una entelequia, el destino en que se completa todo y a donde todos quieren ir para sentirse salvos, será entonces que muchos se sienten al borde de un precipicio; el amor es una obra humana, existe primero en la mente de quien lo engendra hasta que crece como una necesidad; más es a un mismo tiempo un negocio, donde el resultado adquirido es un producto que deviene de una negociación implícita entre eso que queremos y la oferta disponible en el mercado, un regateo,  cuando se puede aceptar ese resultado negociado se toma si no se sigue esperando que se abra la oferta otra vez.

El enamoramiento es tal vez la manera más intensa de sentir a otro ser humano, pero… ¿es al ser humano a quién se percibe? El ser amado en este caso es un recipiente, un objeto con el que se interactúa desde la propia concepción del amor, con nuestras expectativas, nuestros anhelos nos proyectamos en el otro con nuestros deseos y divinizamos al ser humano despojándolo de su humanidad objetiva lo volvemos nuestro príncipe azul, nuestra reina adorada, la mujer irrepetible y queda atenuado en su realidad, sus defectos nos parecen plausibles. Con esto no arremeto contra el romanticismo, siempre y cuando no enceguezca ni obnubile la razón, mas hay quien enceguece por voluntad, hay quien prefiere soñar una y otra vez.

 

Entonces esta delicia de sentires que puede experimentarse suele transformarse en el fin mismo de algunos, de ahí viene la mujer y el hombre que constantemente se “enamoran”; se enamoran del amor mismo, y cambian de nido cuando esa sensación mágica desaparece, y vuelven a empezar en otros labios el proceso, sería como comenzar a construir algo y destruirlo porque es el proceso de esa construcción lo que ha arrebatado al hombre, adquirir un cachorro y deshacerse de él en cuanto crece, los nacidos en esta generación somos así, somos hombres y mujeres tan insensibilizados por la constante exposición a la violencia y el espectáculo y la luz que buscamos ansiosamente cualquier cosa que sea capaz de excitarnos bruscamente, y así nos hemos amistado con el neón, el ruido, el sexo, la superficialidad. Somos roedores, depredadores hambrientos que aprendieron a tomar rápidamente todo y consumirlo, no hemos sido distintos con el amor.

 

Amamos desde unos ideales preconcebidos por otros, no sabemos de donde provienen pero están ahí dirigiendo nuestros pasos y nuestros sueños, como descendientes de una cultura judeo-cristiana vemos el amor desde el sacrificio y el dolor, desde una entrega que simboliza el abandono personal y la absorción de parte de un padre-amante, es como si en realidad buscáramos el dolor de amar para sentirnos vivos. Lo diré de una forma parca, es la idea de la carencia lo que nos atormenta, la sensación de que falta lo que debiera de estar; vamos al mismo lugar sí, pero en busca de cosas diferentes…

 

En fin creo que nuestro problema con el amor no está en el amor mismo, es que necesitamos reconstruirlo, amarnos antes de intentar amar, despojarnos de esa hipocresía y negarnos a participar de esta guerra absurda amor-odio en que cada uno juntos y caminando llevan encima sus defensas, sintiendo que necesitan protegerse el uno del otro, donde siempre se apuesta al claro-obscuro de lo que se oculta, lo que se engaña; al final sufrimos no por el ser humano que se pierde, ¿cómo? ¡Si consideramos al ser humano desechable! Lo que duele es sentirse defraudado por nuestras ideas. Es la conciencia del engaño en la mitología del amor lo que ocasiona sufrimiento;  como dijere Erasmo(no el real si no el de internet).

 

Como decía el comediante norteamericano Groucho Marx ¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?. (ese es otro tema que trataré más adelante 😉                                                                                                                          Da-Silva

Desmienteme por favor

La Brecha

penunbradeamor1gifni3

Ya nada salta en el corazón

Solo la carne sabe lengua de códigos difusos

Ideogramas que el ojo bebe cuando la noche trae la sed

Hay poemas que van de calle

Y callejuela…

Y en los reductos se esconden posesos por algún fantasma palpitante.

_____

Vocales imprecisas que se arrancan de las bocas

De las ninfas, linfas turbias que les bañan

Cual las tintas, por su dermis

Lienzo abatido sobre el tálamo que es trono

Cortesanas con sus cánticos alzados

…efímeros, entrecortados, monosílabos…

___

Suaves candelas, ligeras sin calendas

Que barren a ratos la sombra nebulosa

Como la ola se desvanece en una chispa De espuma

y

Desnuda la roca y la playa

La luz toca en indecisos haces las pieles

Poemas amorfos

___

Iconoclastas que no saben

, pero riman en pausados ritmos,

La retórica

____

De todo cuanto sé

Me despojan

Aquí no hay pluma, poeta o tradición

Pero hay poesía

Un caos de mundos posibles

Crispados…convulsivos

____

Se esgrimen versos hinchados que no caben en la hoja

Se hienden entre línea y línea

Y un verso llameante se espanta por la boca

____

Cuñas imprecisas

Dudosas cribas

Sobre la tinta de grana

Sobre pesados mares

Bramantes

Graves barcas confluyen

En el vaivén de la ola

Tras el gemido

Su estrella

Sobre el susurro de sal

Tras la canción de sirena

Le ves hundirse en estrecho mar.