Uróboros

Minientrada

El momento último es el primero…

Sobre la piel matices naranjados y ases de oro,

a lo lejos, a lo lejos las luces bailan;

arreboles que parecen dormir en la quietud de la luz

la flama, ya exigua, se hunde en lontananza

y la noche besa al dormir el día.

El viento, sobre el polvo hace compases y giros en silencio

ya no soy yo quien mira. Sobre mi, incontables ojos se abren, y el paisaje baila como el mundo en los ojos de un ebrio.

sólo espera, espera conmigo…veamos que trae el tiempo que nace.

09/09/15

Da-Silva

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Vahído

Una noche mía

Bajo la tarde esgrimía

Ungido cual poeta, que no soy, un poema.

Cuando entre esas luces imprecisas

Indecisos destellos

No sé si amaneció pero sonreía.

Ya no fascinaron a mi pluma artera

Los enfermizos rayos que cuelan las nubes

Ni las lívidas danzas de la primavera.

En vano anduvieron los ojos míos

El presuroso arrullar de las aguas vagas

En vano se hundieron los ojos fríos

En el verde romance donde el beso mora, las moradas rosas.

Sin en cualquier efluvio, el alma despereza prístinos destellos

Sus ojos calaron en los ojos míos.

Y anidó en mi pupila su fea mirada.

Ya no abatieron sombras

Sobre la hoja

Al bailar, las plumas mías.

Subyugado bajo esos ojos

Sangré al costado la rosa

Para aflorar en mi edén

La oración a mi diosa

Oremus…un réquiem.

Y olvidé la luna

Cuando el turquino se platea en la espuma adormecida…

…y amigué con la tarde

Y el alba.

…y entoné himnos horrendos

…y abandoné el poema de la noche

, de la sangre y el grito.

Y jugué a los éteres danzar

Recordé viejas ninfas

Me avergoncé, orlé de mirtos mi frente

Dejé caer los juncos, soy esclavo

…sonrío.

Da-Silva

Autopsia

Al otro lado de la mesa mira ingrávido un ojo.

Su mirada no orbita en derredor de mi cuerpo, está vacía.

Como un pico carroñero se hunde en los mefíticos miasmas de mi nada.

Sobre el diván sus manos y un tacto como nieve

antiguos alas que abrigaron mi rostro.

Sobre anaqueles en el fondo oscuro de esta habitación,

dormido entre el polvo,

ceniza que quedó de mi fuego está su aroma,

en un frasco que le invoca a cada instante.

Ahogado entre el vino sus labios cual un rosal que abre su néctar donde antes fui inmortal.

Sigue dormido entre el fuego su corazón creo a veces que palpita más hoy recuerdo que no latió.

Su voz aún ronda en los cristales,

ahí está el sello de que me habló, de que hubo un canto de que existió.

Da-Silva

.Arenga.

No perdamos el canto desbocado de la ira

La corrida sin freno de un toro

Poco queda de nosotros en la arena

No barren

no somos polvo.

 

Que los ojos dejen la mirada

Correr como un niño al horizonte

Desentrañando también la madrugada

De luz

De aire

Que la parta sobre las manos de un sauce

Que la llore en la onda del agua

Su sangre.

 

Hemos alzado el vuelo

Olvidemos el polvo gris

Si lloramos las cadenas

Violaron la dama de hierro

Fuimos el himen

Nuestro grito su gemido.

 

Que se funda el hierro

En nuestra umbra

Henchido el pecho frente al sol

Limpiemos nuestro altar

Un nuevo dios hemos parido

Y los dolores duraron toda nuestra madrugada.

 

Bebamos los nimbos de la mañana

Tus ojos, mis ojos

La pereza aun abrasa nuestra frente

que las palabras del señor pueblen nuestra boca

Somos nosotros, los posesos

Hijos de la cabalgata sempiterna.

 

La chispa, la llama

Viento rojo de la ígnea hojarasca

Fue la ira

Nuestro jinete a la crin de la corrida.

 

Vayamos sin brújula en la corriente

Por una noche, navío, en que

Cielo y mar pierden por una sombra su horizonte

Abrámosle una herida a su beso

Antes que el mito le haga misterio

Encontremos un camino.

 

Acompáñenme alados

Seamos una parvada que persigue al sol

Ya no seremos temerosos del rayo o rugido del trueno

No nos avergüenza nuestra desnudez

Soy yo, eres tú

Es lo que somos

Agresores del silencio.

 

Por el eco de un sepulcro

Cantan nuestros muertos hermanos

Nuestro adentro

Empuñemos la hoja de un pasado

En el paso último que dio.

 

Blandir el aliento que me anima

En contra

La titánica sombra de la cueva

Era una liendre, un insecto

A que temí, a que temiste.

 

La arenga se ha escuchado:

Oye los tambores, los cuernos, la euforia de la marcha

Una última batalla

Derrotemos la sombra que anida dentro nuestro

¡Seamos Libres!

 

Autor:

Da-Silva

Escultura del deseo

El día siguió a nuestras nupcias

y sentados ahí en la mesa de los que ahora también son mis padres

Amedrentados tus ojos por miradas furtivas

, te recorro con recuerdos como anoche presa fuiste de mis delirios

, insolente fui con mis malos consejeros: el amor y el vino

los dos osados que al miedo desafían.

Bajo el techo mismo de tus progenitores proclamé la vendimia!.

Segué mis nuevos campos

, acallando inútiles gemidos que se perdían en la noche

; todos y eso sé fueron llevados por el soplo del céfiro a oídos del mundo.

Ahora me miras pícara del otro lado de la mesa

, criptografía hemos hecho del gesto:

acaricias la curva de la copa para evocar el roce de mi piel,

cambias de lado el caliz

, le rotas sobre su eje mostrando la huella de tu boca para regalarme un

(nuevo beso

, toco mi pelo reacomodando el negrusco atavío con que se vistió tu cerviz.

Ahora estas magullando frutas que perfuman tu boca

, asiento yo también como tú a la vacuidad de las palabras con que algunos

(Aquí llenan el espacio del silencio.

Tus palabras son todas monosílabas

, tu boca lleva el estigma de mis labios

, bajo el candoroso brío de mi fuego dejé señales de mis besos

, ellos ignoran que el bermejo color que abraza tu boca no es esmalte.

Es una escultura de mi deseo y el tuyo tu cuerpo

, tu anochecido pelo cubre etéreo la lividez de tu cuello donde están como

(Huellas el paso de mis dientes

, te miras en el espejo oscuro de mis ojos

Y en el lienzo de mi piel buscas tu marca

, mi dedo percute la mesa y observo tus miembros temblar cual rosal mecido

(Al viento

; Como caña batida por la lluvia

, la felicidad amenazaba liberar rauda la nieve que guardaste en tus ojos,

Salinas serian las aguas que surcaren tus mejillas

, mas seria esto infame y mudo verso que delataría el juego que exorna mi  Corte.

Somos como la primavera

, todo fue colonia para mi febril campaña

, el mapa de tu cuerpo fue conocido por mis ojos

, las telas que insinuaban tu figura cuando era de nuestra mocedad el

(Noviazgo me mintieron

, jamás anatomía hermosa como esta imaginé

, llegaste con la brisa anoche y mis males se fueron de olvido

; ¡Ahora eres mía!

La fiebre que me llevó tu entraña es sueño de arena que nace y muere con Las olas

, empero es mi deseo que la madre del gran Memnón no nos encuentre jamás

(Sin ornato de sexo mientras haya

(Sangre que serpee cobriza nuestras venas.

Al filo de la vergüenza después de este silente coloquio, la presteza anunció

(Nuestras pretendidas excusas y así abandonamos intacto banquete,

(Inconclusas palabras y personas que pícaras reían

(Y fue de nuevo la noche y el día…

·Da-Silva