Recuerdos:

Recuerdo aquel momento en que creia que nos queriamos

tus manos acariciaban mi cabello

y mis ojos no te quitaban la vista.

Revivo en mi mente las conversaciones que teniamos y los deseos de conocernos mejor, me quede con los recuerdos de tu sonrisa

que al mirarte a los ojos se volvia mas brillosa,

capas de enamorar hasta el corazon mas oscuro,

tu infinita fragancia que aun merodea por mi habitacion

sin ti se siente como una prision,

reconosco que no eres mia, pero cuanto te queria

Recuerdo como ayer que un dia como hoy

entre mis brazos te tenia y aunque sea por un segundo se que fuiste mia,

todabia me duelen los labios por el beso que me robaste

y yo solo pienso en como vengarme,

robarte tal vez, secuestrarte de tu madriguera de tus noches sin vela….

estas palabras quizas nunca lleguen a tu oido,

y estos sentimientos tal vez nunca vuelvan a tu corazon,

solo me queda el consuelo de que una noche fuiste mia…y ese consuelo es mi tortura…

Por: Jaaziel Chaín

Sombra Roja

Cuando el tiempo es quedo, y el cielo ralo

Cuando apenas un susurro del soplo rancio en el azur

Mientras se olvida el tiempo tras la puerta

Se va cortando el espacio y asfixiado

Palpita en pujantes ritmos, la vida desfallece;

Donde menguan los colores y a los que quedan

Se cierra el paso tras el parpado confuso.

Lujuria se enciende sin luz entre las sombras.

Y apenas cabe un beso entre la piel

Abandonaras como yo abandoné tu humanidad

La historia que nos hizo hombre y a ella mujer

Y no mirarán la ropa, yo sé, fabricarán de nuevo el edén

Ligeras montañas de Gavanna y pasto de seda roja.

Y aquí y allá chispeados los girones de tu piel civilizada

Para jugar a las bestias en la maleza.

Hasta que llegue la lluvia

La abrirás al dominio del olor

Que guía el tiempo que hace polvo en la arena.

Bífida serpiente de un bello pecado

Paladea el espacio

Mientras muerde el agua

Canta un jadeo el ruiseñor

La parvada que habita la garganta

Aletea en agonías que cercana a la muerte afirma la vida.

Mientras la luz se enrosca en un ovillo de luna

En la pupila oscura

Van despertando esos convulsivos espasmos del verano.

Reencarnada

Yo te encarnaré en mis poemas
para que vivas siempre inmarchita,
cual una flor en un estanque oscuro
…oscuro
oscuro…

yo te encarnaré en mis poemas
yo te darè nuevos huesos,
vivirás para quien te lea
quien te invoque en cantos viejos.

Te encarnaré en mis poemas
en estas líneas
en estos versos.

Yo te encarnaré en mis poemas,
volverás a latir en un arrullo de silencio
que fluyes sin prisa en estos caudales;
pluvial nimbado (…)

Te encarnaré en mis poemas
y viajaras a donde vaya tu obra,
frente al mar, un collarín de perlas
que nunca vio la espuma
…serás.

Corto nirvana

La noche está quieta,
Cansado está el viento
En el follaje dormido.
Solo en vela mis sueños
Ni un silbo siquiera…
¿qué de los cantos de la noche?
Solo luces inquietas miran a lo lejos
Caudales del tiempo,
fluye con pereza en las tinieblas.
Poblado un cielo de luciérnagas.
Soles pretéritos que a poco brillan en mis ojos idos,
Coagularon su sangre en mis sueños,
de vela y melancolía.
Memorias que no toco
Revolotean en la sombra
Plegada como un ala inmensa que desborda en mis pupilas
Cual enjambre de mariposas negras
Ensayan en la bruma el vuelo
Vienen y van y me embriagan.
Son apariciones,
espectros en pena son
Notan que no leo, y a lo lejos oigo,
¿hermanan el sueño y la muerte?
Hijos de la noche
Calendas del olvido
En mi corazón soñoliento,
Solo hay luces de velas
¡exiguas candelas!
¡ahhhh…..! a piedad brillen
una; una vez màs tan solo!
Aun me queda arena en las cuencas
Faltan soles y lunas
¡vendrá!
Espanten la vieja parca
Porque ¡vendrá!
Pienso atrás
Todo un suspiro
Largo exhalar
Y toda el alma retumba
Como un eco largo y perdido
Como el minotauro en sus laberintos,
Tan solitario.
Una cripta sin cadáver
Es mi alma para un vivo.
Un gélido invernáculo
Acoge entre hojas secas
-¡clima de otoño!
Una flor inmarchita
Sin raíces
Escarchada de lágrimas…
En la espera
-¡clima de otoño!
Y de repente…
Sonrisa noctívaga
Brillante pestañear
Un cielo desborda
En medio de neblinas
Y el rugido
¡¡duerme!!, ¡oh! Poeta
¡clímax de otoño!

Invierno a mitad de primavera

Hoy se abre una mañana sin flores
Sin tupidos racimos, ni capullos,
vacía
Jardín que antaño anduve
Aunado de aromas
Hoy los aromas son exornos barrocos.
El plectro que animaba el vuelo de una voz sin sonido se ha ido
Hoy estoy solo con mi silencio.
Hoy la luz, y el viento y las charcas
…Corren presurosas como el tiempo.
Hoy miro y oigo
Ni escucho, ni observo.
Hoy mi mirada inquieta viste una nube gris.
Mefítico atavío como el miasma de un sepulcro.
Hoy las flores…
Y los cantos,
Los susurros
Y las risas
(mi todo es mi nada)
son frascos vacíos
donde antaño libé estos versos
su perfume añejo
hacinado y antiguo
como de armario
invoca los fantasmas de ayeres
son vasto camino gris
vetusto;
donde pasó una caravana de flores.
y delante mío,
todo un mundo como un panteón
donde yacen mis muertos alegres.
El hartazgo acompaña estos pasos
De este;
entre los vivos un muerto
De entre los muertos
Todo un vivo.
Del reposo aprenderé el movimiento
Relativo y su lengua.
¡Un nigromante he de ser!
¡Invocando de estas criptas
mis cantos nuevos!

Cosecha de otoño

¿cómo abrirme el alma?
Y ver en mi pecho aletear…
Daga de los dioses
he visto el filo de la hoja que me abre el alma
Ambrosía bermeja
Suerte de mi sangre.
Sobre un suelo deslavazado
Una antigua guerra
Crece un lóbrego edén;
Sobre mis flores liba un ave su condena
Un lastimero vals de mariposas puebla el viento.
Estos los versos míos no son frutos primaverales
Estos los versos míos son erratas del tiempo
Espigas de otoño.
La amarga savia fluye bajo una luna roja
Mas son sanas
¡campo de guerra!
Y perfumadas como un entierro.
Y hablar de por qué estoy aquí
-¡destino!
-¡ja!
Vaga excusa
Yo me he acostumbrado a vivir los inframundos.
Todo me es caro,
Y…¿digna de ser amado?
Estos poemas son una danza nocturna
Arribo de vampiro
Eres un tango de media noche.
¿Qué sórdidos frutos
crecen sobre una tierra que ha bebido tanta sangre?
Aquí las lluvias de mayo
No son más que un llanto largo y perdido.
Son estos vientos,
estertores de un moribundo,
quejidos de un alma en pena
Y mi sol,
solo una lumbrera inocua
Una vela solitaria en un templo inmenso.

…Estas cosechas nacen muertas como un aborto…

Los muertos son estrellas

¡Oh! Cadalso de los cielo,
hoy exhibes tu ahorcado,
un viento infausto me acompaña
sentado a mi lado susurra.

¡Oh! Cadalso de los cielos aun tiritan tus difuntos.

Un manto nebuloso cubre el cuerpo
Enmohecido brillo de la carroña
Que los ojos apagados lamen con tedio

¡Oh! Cadalso de los cielos cuan vasto es el camposanto!

Sabemos del arte de esbozar nuestras vidas
en el vacío tan repleto del espacio
Con rojos de aurora pintar pasiones,
con tinieblas nuestros miedos
Y a grises lo que es nada,
días de arena en un soplo de acaso.
¿y que fue de nuestras vidas?
Madeja devanada por las parcas,
a tres hilos se tejió el abrigo de la muerte de estos días.

¡Oh! Cadalso de los cielos ahì te aúllan tus lobas.

Y al final tendré(y tendrás)
un rostro que mira al suelo
Como a vergüenza
Y un mirar vago e ido,
Ido por un vagar largo, tan largo.
Todo cual si fuese un árbol seco, batido por la lluvia.

¡Oh! Cadalso de los cielos oigo ulular una voz

La misma voz que llama desde que he venido,
aun no siento el vuelo, pero sé;
frente al patíbulo, querrás mi luz en tus constelaciones.

Necrofilia

Yo amaría una carroña si de su carne infecta encontrara aún con vida un poema.

 Si recordara ilusiones que otras tantas ya soñé, perfilaría a mi corazón la silueta de un pico que hundido entre la carne tropieza con un verso en que se mezclan el dulce aroma y la melodía del sonido.

Por tanta lubricidad; horadaría con un beso la tierra muerta de este cuerpo para recordar la primavera que un día le habitó.

Riachuelos de sangre fluían por sus venas. Un ensueño de escarlata serpeando en la hendidura de la vena hinchada, tan viva como una hoja antes de otoño.

Y que decir si la estación pasó y ya conoció el invierno, aun vive y le veo aunque no halla orgullo de un pecho inflamado si lo está su abdomen purulento y hueco un pecho sin corazón que se han comido las bestias.

Velo por mis ojos de sonámbulo con que imito los errantes vagos del cementerio, los poetas que cantan versos de aullidos y coplas sollozantes que conmueven por miedo al día de los despiertos soñadores.

Descansaría un beso desenredado de mi boca por las piernas brutas de este pasante que camina con paso de gusano al principio del barro y del aire.

Se fue la luz; y encuentro en sus fosas la sombra, nueva mirada, oh, principio del cosmos, vacuidad, nueva pupila de umbra y penumbra.

Una caterva de pelos que el viento sega a granel por do quiera. Reanimado, danzando una extraña alegría, ornada en una cancioncilla sibilante.

 

Ya gané al ave, circulo negro que orlando va el cielo con cantos arteros que anuncian la caída del cuervo maldito, y a la bestia que resopla en la maleza la voracidad calmada de quien no busca la caza. Yo caí antes que todos sobre mi  musa y desenredé del miembro tenso mis palabras.

 

Una sonrisa macabra se dibuja en su boca, en parte acentuada por un girón de carne que falta.

 

Autor:

Da-Silva

Novilunio Augur

Vez que me llena, salí a bañarme en el viento, a clamar esta luz, inundado, encontré el espacio entre ola, viento y árbol; enraizado de infinitos sofocados; secretos que descuelgan del viento.

Para un mañana es mi augurio.

Navegante toca el anillo la copa y canta  mi alegría, mi augurio de ayer.

Lejos de mi voy sin paso, in aeternum novilunio. Algazara, vocerío y estruendo.

¿Por qué mi guerra intestina? Inescrutable arcano.

Pasión silente por la noche, ya no hay luna; a su luz despierta mi sueño, es secreto vociferado de mis locuras, escondido tras de mi parpado el paisaje portento.

Bajo el sueño mi elocuencia es  discurso de lo irracional, criptografía del símbolo, en el palacio de la noche, en el trono del sueño.

La música y la danza es canción de cuna.

 

Da-Silva

Melania Khole

Ha vuelto a caer la hoja

Va descendiendo en suave compas.

 

Y abrigando el suelo

Se anuncia el otoño.

 

Los capullos que brotan

Bajo estos haces de luz

Cielos grises y el silencio

De los afluentes

El follaje de los arboles

Antaño verdeado por la vida

Ahora el ámbar le ciñe lutos

Que presagian ayer

Me hablaran de un pasado

Que hoy me pertenece.

 

La bilis se me pone negra y pesada

Y mis vasos rebosan, uno no me basta para sostener ayeres que se han ido,

Esta estepa que no conoce horizonte le habitan días que no caben en mis años.

 

Cada fronda se sacude el estupor, y en el aire vacilan las acompasadas hojas…mas no está solo el asceta_y cada uno_hombre es dos.

De la ermita salen voces, soliloquios de soledad; el silencio es un espejo donde olvida uno la voz.

Cada palabra en el aire, la maldición de la ninfa, vuelve en eco una voz y no estas solo, ¿Para qué ruge quien lo está?, por eso rugía el minotauro…

 

En la obscuridad pueden tus ojos ver lo que vive dentro mío.