Ahora

Fui andando el horizonte

Caminándolo en sempiternos suspiros

Dejando mis pupilas volar en el largo sol de la tarde, en el largo sol volar.

 

En un letargo de arena, tuve el sueño de un segundo en las manos, solo este de que hablo

, de este y no el pasado.

Solo tiempo muerto y quimera

Solo eso hay para los soñadores despiertos

Que deambulan la vida como espectros

Con los huesos del pasado quieren escribir las líneas del futuro

Caminar sobre el mismo paso

No;

sólo caminando.

 

La arena que sostiene mis manos,

Tan solo sostenerla puedo, si la aprieto es perdida

Y libre

Veo el viento aciago barriéndole, soplando entre mis dedos cual un aullido de mar

Reintegrándome al viento, a la circular marcha sideral

Cual un polvo vine,

Cual polvo iré.

 

Cuando alimente la primavera

Cuando el beso del gusano me abra la sonrisa más clara por vez primera

Cuando mi corazón se abra a la clara

Y se me hiele la sangre en las venas. 

Cuando mis ojos sangren la tarde.

 

Me entregaran a la noche

Entregaran mi nombre a la piedra

Encerrarán mi nombre en la hoja

Y si es el fuego mi barquero

Quién me abrase en la crepitante pasión de la llama

Iré pues

Pues como un polvo vine

Cual un polvo iré.

Da-Silva

….

Minientrada

Sé y sé, sabrás que duermen los hombres sus cuerpos cansados de cara al cielo,

Por que hunden sueños en los éteres y urgando en la estrella recuerda, dios destronado, que al cielo pertenece.

Por que no hay estrella alguna, tan siquiera, que su tiara no haya ornado.

Porque al nacer un hombre, emulo de la bestia, es humillado

Y levantarse quiere; tan pronto puede…del suelo.

Sombra Roja

Cuando el tiempo es quedo, y el cielo ralo

Cuando apenas un susurro del soplo rancio en el azur

Mientras se olvida el tiempo tras la puerta

Se va cortando el espacio y asfixiado

Palpita en pujantes ritmos, la vida desfallece;

Donde menguan los colores y a los que quedan

Se cierra el paso tras el parpado confuso.

Lujuria se enciende sin luz entre las sombras.

Y apenas cabe un beso entre la piel

Abandonaras como yo abandoné tu humanidad

La historia que nos hizo hombre y a ella mujer

Y no mirarán la ropa, yo sé, fabricarán de nuevo el edén

Ligeras montañas de Gavanna y pasto de seda roja.

Y aquí y allá chispeados los girones de tu piel civilizada

Para jugar a las bestias en la maleza.

Hasta que llegue la lluvia

La abrirás al dominio del olor

Que guía el tiempo que hace polvo en la arena.

Bífida serpiente de un bello pecado

Paladea el espacio

Mientras muerde el agua

Canta un jadeo el ruiseñor

La parvada que habita la garganta

Aletea en agonías que cercana a la muerte afirma la vida.

Mientras la luz se enrosca en un ovillo de luna

En la pupila oscura

Van despertando esos convulsivos espasmos del verano.

Reencarnada

Yo te encarnaré en mis poemas
para que vivas siempre inmarchita,
cual una flor en un estanque oscuro
…oscuro
oscuro…

yo te encarnaré en mis poemas
yo te darè nuevos huesos,
vivirás para quien te lea
quien te invoque en cantos viejos.

Te encarnaré en mis poemas
en estas líneas
en estos versos.

Yo te encarnaré en mis poemas,
volverás a latir en un arrullo de silencio
que fluyes sin prisa en estos caudales;
pluvial nimbado (…)

Te encarnaré en mis poemas
y viajaras a donde vaya tu obra,
frente al mar, un collarín de perlas
que nunca vio la espuma
…serás.

Peces de Luz

Peces de Luz

Con respecto a lo que soy de lo que antes era: soy distinto de cómo fui.

Hoy es un día como otros, este día me es especial: el sol me es tan radiante, aunque a decir verdad, es una candelilla apenas perceptible entre las nubes. Nunca ha pasado, pero a veces creería que va a extinguirse como la flama que nace en las velas. Las velas que yo hago son más blancas que toda la nieve que se posa sobre el lomo de la sierra. Nunca han sido tan blancas como las que hacia mi madre, eran un dechado de hermosura, en cualquier forma que las hiciera, la flama que nacía de ellas cobraba un fulgor dorado, muy brillante, brillante como…como las…como el sol que nadaba de tarde en los arroyuelos que se pierden en la garganta de la montaña. Antes solía verlo, pasaba un rato buscándole (no siempre estaba por el mismo lugar), y cuando lo encontraba flotando, me acercaba despacito, lo miraba un largo rato; siempre me dominaba el deseo; pero cuando intentaba recogerlo temblaba en cuanto le tocaba, al poco tiempo se iba.

Mamá siempre preguntaba el por qué duraba tanto tiempo fuera y que por qué no recogía agua en las mañanas, una vez lo intente pero el sol que se bañaba en esas aguas no era el mismo. Una vez; llegué al riachuelo temprano, ya sabía yo como era el tiempo cuando el sol se iba a bañar a las montañas, demasiado escarpadas para mi gusto pero a él le gustaba, me detuve a esperarlo largo rato entre la nieve, iba yo de blanco, no quería desentonar entre aquella beata melodía del tiempo.

Llegó, se apareció de no sé donde entre las aguas; brillaba en una intensa inmensidad. Yo le adoraba desde niño, en un intenso silencio parecía mirarme; a mí, uno entre la inmensidad. Me fui sintiendo anegado, imbuido de tanta luz, atracado por un letargo que no sé cuando, pero cuando desperté se había ido con la luz. Abrí los ojos en medio de una obscuridad imperiosa, vacía, la montaña escarpada; su garganta y todo lo que vi de la sierra era de pronto la boca misma que se tragaba el crepúsculo ante mis ojos dia tras dia. Me levanté de pronto, sobrecogido por el miedo. Salí buscando el sol por otros arroyos, en pequeñísimas charcas y ¡nada!; cuando la esperanza se me perdió todo fue claro, le había perdido, siempre le perdería. En aquel instante entendí todo, que las aguas que enturbiaban mis ojos eran como las charcas que serpeaban la montaña y que yo estaba en los ojos de la sierra. La tibia llovizna recorría mis ojos con la calidez que cubría los riachuelos por la tarde, de pronto, a mitad de mi reflexión vi resurgir un brillo a unos pasos ,en un arroyo apartado que hendía la nieve. Corrí despavorido hacia aquella luz; tropezando a cada paso me hundía entre el blanco manto, trepidando a cada instante y a tan solo un paso caí de bruces contra el suelo permanecí inmóvil por un lapso indefinible la sangre se me helaba en el estomago, en aquel silencio me hice cada vez más consciente de mis latidos, eran fuertes, casi ininterrumpidos. Comprendí el arrebato que me embargaba, esa incipiente sospecha que obtuve a mitad de mi carrera.

Cuando levante la cara y hundí los ojos en las aguas acredite amargamente mi duda: las doradas aletas de la flama se diluían en famélicos ases de plata y el refulgente cuerpo que flotaba en su cauce purpurino era un mórbido reflejo yacente en el fondo negro de la charca, cada vez más negro, oscuro y soñoliento. Cuando desperté fui tardo en reaccionar, en la medida en que se disipada la niebla fui abandonando mi sueño. Todo fue cobrando forma, fui viendo todo tan familiar sintiéndome a la vez tan ajeno. La leña que había cortado en la mañana crispaba en rítmicos destellos, a unos escasos pasos de mí, eso entendía por el lejano canto, estaba mi madre enfrascada en la cocina con algo cuyo aroma había sido la verdadera causa de que despertara.

Apenas se dio cuenta de que estaba despierto, vino dando zancadas y se apostó en un gesto ligero por mi izquierda, con un resuelto ademán de su mano acomodo un candelabro de blanquísimas velas en que aun flotaba un fantasma de humo; muerto por un aire liberado en la boca de mi madre cuando vio la luz del día llegar. Me hablo de cómo me había encontrado tendido entre la nieve después de haber esperado mi regreso con el agua, que exasperó al ver la noche, me dijo, y salió a buscarme, que encontró los baldes tirados al azar y mas allá mi cuerpo casi congelado. Al decir esto comenzó a llorar, y reclinando sobre mi pecho me hizo prometerle que no volvería a irme, yo asentí desinteresadamente, ya no quería volver a perder…ya no quería.

En adelante era mi madre quien buscaba agua todas las mañanas, yo en cambio casi ni salía. Ella me leía sobre la vida y me enseñaba modales varíos; a veces, me mostraba de un libro negro con líneas doradas las imágenes de una mujer con la cabeza inclinada como hacia ella al verme cuando creía que dormía; yo cerraba los ojos porque me gustaba sentir su mirada sobre mí. Luego la veía hundirse un rato en aquel libro y murmurando entre dientes algo que no escuchaba la veía hasta dormirse.Veía a la mujer en el libro con un renovado interés día tras día, no sé por qué , porque ella era de líneas más suaves y graciosas. En su frente se elevaban dos tumultos como grandes capullos de algodón y sus manos aunque no estaban siempre enlazadas como en la imagen eran más blancas y tersas, de la imagen no había escuchado sonido, ni un murmullo siquiera y toda palabra en boca de mi madre era tan bella como cualquier canto de las mañanas.

Llevaba siempre una rosa oscura ornando sus cabellos y sus ojos eran negros, oscuros como el negro fondo de una charca. Ella casi no hablaba y yo… a veces olvidaba el sonido de mi voz.

Un día entre tantos vi a mi madre tomar un color pálido; su paso suave se fue haciendo cada vez mas tosco y cansado. En su cabello fue anidando el invierno y los cantos de la mañana,ah los cantos, fui notandolos rasposos.Su piel se lleno de surcos.

Como sucedió, no lo sé, pero ocurrió que un día mientras miraba antiguas fotografías y leía viejas cartas cerro su libro negro, aquel de líneas doradas, hizo un bulto con algunas mantas blancas y medias de algodón. Tomó una hogaza de pan y una vela blanca y salió al paso por sobre el camino gris de la nieve. No se despidió, quizá porque volvería, mas después de mirarme con tristeza se fue, yo jure que no me iría, debí hacer que hiciera la misma promesa pero se fue.

Un largo tiempo paso, yo había empezado a hacerle cuenta con los soles brillantes y los óvalos de plata. Me había sido necesario buscarme agua, y lo hacía, pero siempre de día, quebraba los cristales de algunas charcas, procuraba algunas vayas y de pronto volvía. No era difícil encontrar la casa por lejos que fuera en busca de alimento. Entre la nieve blanca una pequeña mancha negra se hacía notar, me había acostumbrado a ver una manta blanca sobre el techo. Paso un dia como este, mientras veía el sol, tragado por las fauces de noche, sendas virutas de fuego se esparcían sobre el horizonte; apenas perceptibles entre las nubes; cuando ya no distinguía donde estaba la luz, a donde había ido, comencé a esforzarme por hallarlo, sentado en el pórtico de la casa negra un raro sopor me abrazaba, casi rendido al sueño divise una silueta azul, a cada instante se iba acercando, cobrando color, más, cada vez más, vi la imagen de mi madre y en un instante desapareció, en su lugar vi más clara la imagen de una mujer, tiritaba de frio, cabizbaja.

Salí a su encuentro y al acercarme se dejo caer en mis brazos, fuera de sí , apenas viva la sostuve con mis manos, la llevé adentro y la arroje sobre la cama cubriendo su cuerpo con sabanas y dentro de la hoguera coloque leña, pase la noche a su lado, cuidando del fuego y de ella.

Recostado de la pared, vi como un rayo de luz se arrojaba sobre ella, y me insinuaba las formas onduladas y gráciles de los arroyos, una luenga cabellera pendía sobre su cuello y dejaba ver unos labios sonrosados como el jugo de las vayas, ella dormía, estaba viva y dormía. Apenas era real, cuando la luz empezó a hacerse mas radiante los primeros saltos de su cuerpo se notaron, apenas perceptibles e insignificantes; al acercarme por su flanco derecho la luz me arrojo como una sombra sobre ella, frente a mi sus ojos se abrieron como una verdad, no podía contenerme a mí mismo y la sangre se helo muy dentro mi…el sol que nadaba en las aguas cristalinas vivía en sus ojos.

No mucho desde su llegada ya era del todo sana, largas tardes pasamos juntos; de sus manos aprendí toda una lengua, ella no hablaba por que no podía y yo…no lo necesitaba, yo apenas salía en busca de agua y comida tan pronto regresaba al hogar, una cadencia inexplicable se desprendía de su figura, un desliz adormecido se deslizaba por sus caderas, un brillo que no me era ajeno bruñía su piel y sus manos eran pequeñas alas que abrigaban mi rostro. Cuan hermoso era el elocuente silencio entre nosotros, juntos nos sentábamos, yo de espaldas a la ventana con una única intención de mirarla, ella sonreía, yo olvidaba mi ambición por la tarde, para que si toda anidaba en sus pupilas, y que pasó entonces?…qué pasó? Ocurrió que un día cualquiera desperté y asi con la inesperada sorpresa con un rayo se quiebra en el fondo de la noche me encontré solo. Ella estaba en el umbral de la puerta, media muerta, pálida como el día que la encontré, como el día que vino a mí. La luz en sus ojos se extinguía, me dijo adiós en un arrullo de silencio y se durmió. En un arrebato de ira, ya de pena, ya de dolor rompí a llorar; quería extirpar de mi pecho girones del alma, curar su herida cual sea y traerla conmigo, pero no pude…subí por la garganta escarpada de la montaña, caminando por sus arroyos iba con los míos hasta los ojos de la sierra, llegué con el cuerpo aun caliente de mi amada a un arrollo vacio y con un devoto movimiento de mis manos la hundí en las aguas, la vi descender hasta el fondo negro, flotando ingrávida con deleitable cadencia y ternura, anegada por la tarde y por un bruñido brillo su piel se fue tintando en ases de plata, yacente en el fondo negro de la charca, unida a tanta belleza durmió…

Momento incómodo

Cita

Extraña cosa de los hombres que evitan hacer contacto con los ojos de los que caminan por la calle por miedo a tener que saludar.

Instantes, Sumandos del ahora

 

183759_10151037070824652_1429632543_nTodo lo que eres en este momento, es todo lo que necesitas ser en este momento“.- Anónimo

 

 


 

Recién sale el sol. El ritual matutino, después de todo somos hijos de la rutina, voy al cuarto de baño y dejo que el agua limpia aclare para mí la realidad. Pongo un poco de té. Me sirvo en un vaso de cristal un poco de jugo. Me encanta el cristal, siento que mejora el sabor de las cosas revelando a través de su color y aromas parte de su deleite. Miro el espacio abierto desde el balcón, las hojas de los árboles; el viento meciendo las ramas.

Hay cierta elocuencia en el silencio de las cosas, como si la respuesta a todo se acomodara plácidamente y muy queda entre los instantes que ocurren en el ahora. Esperando a que el velo de las ilusiones del pasado y el futuro se caigan y develen la luz del eterno e infinito presente.

A veces quedo atrapado por esa nostalgia que deviene del paso casi suspendido en el viento de una brisa vaga. Un viento casi imperceptible que pasa y queda como esperando; invitándote a pasear a un horizonte poblado de recuerdos; sombras que nos asustan desde la umbra de días pasados.

Suelo pensar en las cosas más importantes de mi vida. Suelo pensar en ellas como un resultado causal orquestado por todos los agentes actuantes que interpretan a su ritmo esta melodía de la vida. Una melodía a veces hosca, a veces triste; otras como ruidos. Suelo Pensar en como cada pequeña cosa fuera diferente con haber introducido un pequeño cambio en la rivera de ocurrencia de las cosas. Suelo pensar en esas que dan sentido a mi vida: Amor, familia, libertad. En fin, todo lo que soy.

A veces pienso en cada pequeña posibilidad según el sólo agente de mi voluntad: ¿Y que tal si la hubiese besado?, ¿Como serían las cosas si, en aquel entonces, yo hubiese dicho o hecho esto o aquello?. En el ejercicio de esta matemática, sorteo las innumerables ecuaciones que remiten a cada escenario pasado; con la variable de mis decisiones y una historia distinta eclosiona dentro mio. Nuevas vidas son creadas para actuar en los escenarios que pululan en los rincones de mi imaginación…ensueños.Una mezcla enarbolada de: anhelos, arrepentimientos, deseos… Como ves hay pocos sentimientos realmente trascendentes. La mayoría suele prescribirse a sólo el pasado o el futuro.

El sentimiento que aquí nace es un caldo de emociones. La envidia, el anhelo, la nostalgia, la ira, el rechazo, la culpas, odios, rencores. Todo el cóctel bioquímico que nos regalan las oleadas orgiásticas de nuestro universo espiritual. Hay un hilo en nuestras narraciones de silencio, ese cuadro que pintamos con los colores de la imaginación forma una serie. El hilo que usan las viejas parcas para tejer la tela de nuestra vida es distinto. El de esas historias que contamos es un hilo que se pierde en la oscuridad de la nada, ramificándose en infinidad de posibilidades que sólo tocamos en el ejercicio del sueño.

Como en el Film Mr. Nobody, esas tres niñas en cuyo seno descansa uno de los anhelos más importantes de mi alma; se pierden en la apenas sobria realidad de la mujer que amo, de la vida que vivo, de todas las cosas que están aquí y ahora.

“«No perdamos nada de nuestro tiempo; quizás los hubo más bellos, pero este es el nuestro».”-Jean Paul Sartre

 

Si alguna vez sueño, ha sido en sus brazos. flotando sobre la  espuma muy poco sobria que compone nuestro día a día . Nunca se está más vivo que cuando se baila con la muerte y el amor , sin dudas, es una apuesta por la trascendencia (tal vez el único sentimiento trascendente). Una apuesta en donde se juega el todo por el todo.

Tan muerto en el siglo XXI, las alas de cupido se han vuelto el manjar más deseado de nuestra época, una panacea en que todo lo malo e indeseado de cuales quiera de los tiempos que habite nuestra mente aborda y se nos aleja;  dejándonos un paraíso extático donde se sortean nuestra ebriedades más infantiles y esmeradas. Frutos que parecen sacados de los jardines de la mente de un niño…y lo son.

 

(Ver Aquí)

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Mindfulness Symbol

 

 

Marihuana, Ciencia y Espiritualidad

La marihuana; tan amada por unos, tan odiada por otros. La llamada Ganjah, La Bless, La Yerba del Rey Salomón, Mota, María, y otros tantos apelativos y nombres.

Una planta con más de 2,500 años de relación con la humanidad. Considerada en la India, desde tiempos de los Vedantas, como una puerta a estados superiores de conciencia. Un fruto vivo de la tierra otorgado por los dioses para proveernos de un método para ampliar nuestra percepción del mundo. Una amplificación de nuestras emociones y todo nuestro interior. Utilizada por los Sabios Sufís de las estepas del norte del África como un humo sagrado para elevar los cánticos al nombre de Alá y un modo de entrar en trance. Una planta sin duda interesante.

Carl Sagan

El cosmólogo Estadounidense y escritor bestseller Carl Sagán era un psiconauta conocido y un acérrimo defensor de la planta. En palabras del psiquiatra Lester Grinspoon –escritor de Comunicación con inteligencias extraterrestres y La marihuana reconsiderada, sin dudas un defensor de los usos cada vez más sacrosantos de la planta– en una carta documentada en el libro del Dr. Lester; publicada bajo el pseudónimo de un tal Mister X ( Quien luego se dio a conocer que no fue sino el mismísimo Carl Sagan ) comenta:

“No me considero una persona religiosa en el sentido habitual, pero a veces existe un aspecto religioso cuando estoy flotando. La sensibilidad aumentada en todos los ámbitos me provoca una sensación de comunidad con aquello que me rodea, tanto lo animado como lo inanimado. A veces me sobreviene una especie de percepción existencial de lo absurdo y veo con una terrible certeza las hipocresías y artificios tanto de mí mismo como de mis congéneres. Y, en otras ocasiones, se da un diferente sentido del absurdo, una percepción juguetona y fantasiosa. Ambos sentidos de lo absurdo pueden comunicarse, y algunas de las subidas más satisfactorias que he tenido lo han sido gracias al intercambio de charlas, percepciones y humor. El cannabis nos aporta una consciencia que entrenamos durante toda una vida para ignorar, olvidar y desterrar de nuestras mentes.”


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Desde la época de los antiguos Chamanes, ya en la India –originaria de Asia– la Ganjah era venerada en los antiguos textos hindues; nombrada en oraciones y cantos afirmando que agilizaba la mente, hacía el cuerpo más longevo e inducia sueños. Tanto en el Rajya Vallabha como en el Arthavaveda no sólo se habla de la planta en consideraciones puramente médicas, señalandola numerosas veces como una planta otorgada por bendición de los dioses para que los hombres conservaran el deseo sexual, sino en afirmaciones que van desde  alcanzar la inspiración y perder el miedo hasta ser una poderosa planta que confiere Siddhis (poderes extraordinarios) a quien la consume. De hecho, no sólo mencionada como una de las cinco vías de la iluminación (Libro IV de los Yoga Sutra del Rig Veda Patanjali), en el Himno Nepalí a Shiva canta de esta manera:

Yo Te saludo a Ti, que sembraste

la primera semilla de ganja,

de la que crece mi conocimiento de Ti…

He dejado el mundo atrás

y mirando hacia mi interior con ojos enrojecidos,

Te vivo en la embriaguez.

Esta planta, al parecer siempre estuvo involucrada con procedimientos, no sólo terapéuticos sino místicos y ;aunque actualmente el uso ,ya extrapolado y menos excelso,  que suele conocerse entre las sociedades de Estados Unidos y Europa permite retomar el debate, no sin cierta mordacidad hacía grupos sociales en algún sentido marginados; que de paso utilizan una planta con casi un siglo de campañas con un bochornoso efecto mediático. Demonizan no sólo a la planta sino al usuario, señalándolo como un enajenado social que coadyuva en sentido alguno no sólo con su propia autodestrucción sino a una vorágine que arrastra a toda la sociedad consigo. Si bien el uso moderno no parece referirse a una búsqueda impetuosa, consciente y avezada de los cambios en la esfera perceptiva, la introspección, los profundos beneficios sociales y anímicos, ni las experiencias extáticas que provoca en dosis elevadas; lo cierto es que el objeto perse continua siendo el mismo sin más, tal vez mejor, y quien termina marcando la pauta ordinaria o extraordinaria, termina por ser ese alguien capaz de aportar ese “Extra” a la ecuación; un psiconauta dotado y probado en la vida misma en ese estado de exploración más o menos constante al que llamamos “sobriedad”. Un individuo altamente introspectivo, que confiere por puro instinto e intuición el valor, respeto y trato que la planta merece. Así tenemos, por lo tanto, a toda una caterva aún disgregada pero uniforme en un mismo espíritu de artistas, catedráticos, científicos, y escritores; sin dejar de contar a un grupo no menos trascendental, uno que formado por oficiales de policía, amas de casa, hombres y mujeres jóvenes profesionales que utiliza de manera consciente la planta y la pone a disposición de sus vidas como un instrumento de mejora en las relaciones sociales, y el combate por vías naturales de uno de los principales males que asola nuestra sociedad, el estrés.

Más de una quinta parte de los infartos al miocardio alrededor de todo el mundo está relacionado con el estrés. El estrés es responsable ciertamente de numerosas disfunciones, no sólo en nuestro organismo sino en nuestro estado mental, desencadenando toda una seríe de condiciones mentales indeseadas como ansiedad, depresión, insomnio, ataques de pánico y neurosis.. Gracias a su mecanismo de acción cerebral el THC, principal compuesto activo de la marihuana junto a otros psicoactivos como no psicoactivos;  ha demostrado tener una relación a una menor incidencia de suicidios, violencia domestica y accidentes de tránsito, con una taza de cero muertos por sobredosis en el mundo. La acción del THC en el cerebro es poco más que interesantísima. Las neuronas del cerebro producen unas sustancias químicas, llamadas neurotransmisores, capaces de generar impulsos eléctricos que estimulan una parte de toda una red de neuronas, excitando así todo el cerebro. Las neuronas se comunican unas entre otras a traves de un sistema de diseño ON/OFF. Lo que sucede cuando entran en juego los Cannabinoides presentes en la planta, ya sea fumada o bien sea por vía oral, es que la planta inhibe esta capacidad de la neurona de detenerse, lo que resulta en una excitación de las ideas, que se ven envueltas en la inercia de una red de neuronas ( ver aquí ). Es por eso que el llamado “set and setting” prescribe unos preparativos previos al viaje; una manera de introducir conciencia en el psiconauta y una concentración guiada a ciertos temas que el psiconauta busque explorar dentro de sí mismo. Es por esto que ciertos estudios sugieren que la marihuana activa el sistema endocannabinoide, que se encuentra naturalmente en el cerebro, para cambiar nuestra respuesta a las imágenes o emociones negativas. Es por esto que muchos usuarios reportan una sensación generalizada de bienestar y una ausencia progresiva de episodios depresivos; así como una superación de los traumas del pasado con el paso del tiempo.

En cierta ocasión escuché la historia de una anciana que en sus últimos años de vida se veía aquejada de los males que suelen acompañar al deterioro generalizado del cuerpo, producto mismo de la vejez; lo cual solía llevar a la anciana a ataques de todo tipo de mal humor. Uno de sus nietos al verla aquejada decide administrarle por vía oral infusiones hechas con la planta de cannabis. Esa misma tarde logra observar que la abuela no sólo ha logrado concebir el sueño si no que su apetito regresa. Sentados a la mesa se da cuenta de que la anciana, que se encuentra particularmente elocuente, se remite a numerosos recuerdos de su niñez, no sin cierta alegre nostalgia por los años mozos, viejos amores y tristezas con la entrañable caricia ojos aún jóvenes en su mirada.

Lo interesante, aunque no lo parezca, el baile hierba-mente en el caso de la marihuana, mueve las estructuras de captación del universo perceptible, aporta una neo-referencia  al modelo de procesamiento de la información sensorial. Un pensamiento no es un evento puntual, es parte de un todo. El acceso a espacios recónditos e intransitados de nuestra conciencia modificada por el THC, libera el entorno espacio temporal amplificando la información que captan nuestros sentidos. Por eso algunas personas sensibles se pueden encontrar con episodios depresivos y ansiedad (malos viajes) producto de la intromisión de una idea que estimula todo el bagaje de recuerdos y emociones vinculados a la misma. Algunos psiconautas expertos, Chamanes y psicólogos desencadenan estos estados violentos a voluntad, con la intensión de sacar de manera brusca traumas del pasado, malas experiencias aún no superadas, y guiar al paciente bajo los efectos del cannabis a enfrentar cara a cara estos problemas; produciendo así un escenario catártico y liberador en el que la persona alcanza una sanidad interna, a veces lenta, pero siempre progresiva.

De los llamados viajes, las diferencias entre los efectos de las distintas variedades de la mariuana y la diferenciación de cada viaje según el estado inicial del viajero, son la razón de las dificultades que explican los usuarios para reinterpretar o traducir las experiencias una vez aterrizan en la llamada sobriedad. Durante el viaje, un mismo objeto puede ser “comprendido” desde distintas perspectivas que cohabitan en la mente del viajero; la nueva lectura orquestada por una atmosfera nueva. Una nueva visión de las cosas crean una nueva estructura mental, como bien diría Einstein:

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Ha quedado claro que durante siglos, milenios incluso, esta planta ha actuado como un potente expansor de la conciencia. En el libro bíblico del Éxodo se relata como se ungía con un aceite para que entraran en contacto con los dioses. Con él se empapó al mismo Jesucristo, este aceite llamado Kaneh Bosem (las palabras Kaneh y Bosem se fueron fundiendo en una con el paso del tiempo: Kanabos o Kannabus; la raiz etimológica del actual vocablo Cannabis).

Entonces, por qué una planta con tan antigua tradición y usos, no sólo terapéuticos o espirituales sino industriales (a partir de ella se pueden generar desde combustibles y aceites comestibles, hasta ropa y todo tipo de telas, pasando por cuerdas y, por supuesto, papel), se vería afectada por una prohibición improvisada y arbitraria. Al parecer la planta de Cannabis perjudicaba los intereses corporativos de las industrias y los principales laboratorios farmacéuticos; corporaciones que ya a principios del siglo XX empezaban a hacerse con el control de una buena parte del planeta. Casi un siglo de desinformación orquestada con todos los instrumentos mediáticos disponibles no han frenado el resurgimiento de una conciencia diferida de la planta. El nacimiento de las redes sociales y el tráfico libre de información no controlada ha permitido la apertura al intercambio de ideas y experiencias, creando un retrato muy distinto en la conciencia popular respecto al que pudo haber existido hace a penas unas décadas.

En pleno siglo XXI, después del experimento social de todo tipo de ideologías en una busqueda colectiva del hombre, la humanidad se desprende poco a poco de todo atisbo de atadura mental, de limitaciones, de cualquier forma de esclavitud que devenga de la ignorancia y la represión, la religiosidad dogmática y atávica, la coerción mental inducida por los juicios de una sociedad represiva en donde quienes sean que saquen la cabeza por encima de la media tiene que ser castigado en haras del buen orden y funcionamiento de unas sociedades enajenadas y atrapadas bajo la rueda de la rutina. Máquinas sin alma que acuden eficientemente al cumpliemtos de sus deberes. Piezas deshechables del engranaje que mueve las entrañas de este ser metálico, hecho de piedra y polvo que se erigen como nuestras ciudades. Rejas de concreto que sólo enjaulan el libre albredrío de nuestras ideas; a eso hay que temerle.

Los hombres y mujeres que caminan a la sombra de la civilización han empezado a buscar de nuevo las llanuras y la inmensidad del horizonte. Intuyen que han perdido algo, y olvidando las religiones empiezan a hacerse más espirituales. La reconciliación de los hombres con su interior develan ante él un mundo cuya amenaza nos remite a la disyuntiva que supone unas vidas finitas, con el anhelo puro de caminar el infinito. El regreso al dialogo de los hombres con las plantas, con los espíritus que yacen en los bosques, y allí en las cosas pequeñas lo están llevando a saludar la marihuana, el peyote, la ayahuasca, cactus de san pedro, hongos psilocibes, Salvia divinorum, a la Amanita muscaria y a la pequeña Alicia con todo su repertorio de puertas a otros estados de la conciencia. Si bien son reales o no las visiones y dioses que vemos en las fronteras de nuestra percepción; las serpientes y las luces con sus cantos de sirena invitándonos a sumergirnos en el cosmos de una mente sin las ataduras de la sobriedad, persiguiendo al conejo blanco; la acción psicoactiva de la marihuana puede ser un canal de investigación de la mente y más aún, del componente mental como protagonista de la realidad.

Oh Sabio Poeta

Oh sabio escritor

Hijo de Apolo

Que a los pies del dios fuiste engendrado

En el arco mismo del alba.

 

Entre la noche y el día viste la luz

Y te tocaban los dedos de rosas y se batía

En ti el ala negra,

 

Te han hecho

Ciego

Sordo…y

Mudo

Como a cualquier hombre

 

Y las greas te han prestado un ojo

El médium te dio su oído

Y tu garganta han ungido en tu puño.

 

Escuchas las voces diluidas en el viento, lo sé

Mira que la lluvia es un montón de prístinos cristales que engalanan la tierra

El vals de las mieses se abate en el tiempo

 

Ve que a tus ojos bajo la luz se desnudan el oro y la plata

 

Se que encuentras en un rincón cualquiera

La gracia y la más honda tristeza

En una sonrisa quizá.

 

Porque has nacido poeta

Como poeta te han condenado

Ves en las entrañas del cielo

El atisbo del fuego voraz

Lo sé.

Corto nirvana

La noche está quieta,
Cansado está el viento
En el follaje dormido.
Solo en vela mis sueños
Ni un silbo siquiera…
¿qué de los cantos de la noche?
Solo luces inquietas miran a lo lejos
Caudales del tiempo,
fluye con pereza en las tinieblas.
Poblado un cielo de luciérnagas.
Soles pretéritos que a poco brillan en mis ojos idos,
Coagularon su sangre en mis sueños,
de vela y melancolía.
Memorias que no toco
Revolotean en la sombra
Plegada como un ala inmensa que desborda en mis pupilas
Cual enjambre de mariposas negras
Ensayan en la bruma el vuelo
Vienen y van y me embriagan.
Son apariciones,
espectros en pena son
Notan que no leo, y a lo lejos oigo,
¿hermanan el sueño y la muerte?
Hijos de la noche
Calendas del olvido
En mi corazón soñoliento,
Solo hay luces de velas
¡exiguas candelas!
¡ahhhh…..! a piedad brillen
una; una vez màs tan solo!
Aun me queda arena en las cuencas
Faltan soles y lunas
¡vendrá!
Espanten la vieja parca
Porque ¡vendrá!
Pienso atrás
Todo un suspiro
Largo exhalar
Y toda el alma retumba
Como un eco largo y perdido
Como el minotauro en sus laberintos,
Tan solitario.
Una cripta sin cadáver
Es mi alma para un vivo.
Un gélido invernáculo
Acoge entre hojas secas
-¡clima de otoño!
Una flor inmarchita
Sin raíces
Escarchada de lágrimas…
En la espera
-¡clima de otoño!
Y de repente…
Sonrisa noctívaga
Brillante pestañear
Un cielo desborda
En medio de neblinas
Y el rugido
¡¡duerme!!, ¡oh! Poeta
¡clímax de otoño!