Oh Sabio Poeta

Oh sabio escritor

Hijo de Apolo

Que a los pies del dios fuiste engendrado

En el arco mismo del alba.

 

Entre la noche y el día viste la luz

Y te tocaban los dedos de rosas y se batía

En ti el ala negra,

 

Te han hecho

Ciego

Sordo…y

Mudo

Como a cualquier hombre

 

Y las greas te han prestado un ojo

El médium te dio su oído

Y tu garganta han ungido en tu puño.

 

Escuchas las voces diluidas en el viento, lo sé

Mira que la lluvia es un montón de prístinos cristales que engalanan la tierra

El vals de las mieses se abate en el tiempo

 

Ve que a tus ojos bajo la luz se desnudan el oro y la plata

 

Se que encuentras en un rincón cualquiera

La gracia y la más honda tristeza

En una sonrisa quizá.

 

Porque has nacido poeta

Como poeta te han condenado

Ves en las entrañas del cielo

El atisbo del fuego voraz

Lo sé.

Corto nirvana

La noche está quieta,
Cansado está el viento
En el follaje dormido.
Solo en vela mis sueños
Ni un silbo siquiera…
¿qué de los cantos de la noche?
Solo luces inquietas miran a lo lejos
Caudales del tiempo,
fluye con pereza en las tinieblas.
Poblado un cielo de luciérnagas.
Soles pretéritos que a poco brillan en mis ojos idos,
Coagularon su sangre en mis sueños,
de vela y melancolía.
Memorias que no toco
Revolotean en la sombra
Plegada como un ala inmensa que desborda en mis pupilas
Cual enjambre de mariposas negras
Ensayan en la bruma el vuelo
Vienen y van y me embriagan.
Son apariciones,
espectros en pena son
Notan que no leo, y a lo lejos oigo,
¿hermanan el sueño y la muerte?
Hijos de la noche
Calendas del olvido
En mi corazón soñoliento,
Solo hay luces de velas
¡exiguas candelas!
¡ahhhh…..! a piedad brillen
una; una vez màs tan solo!
Aun me queda arena en las cuencas
Faltan soles y lunas
¡vendrá!
Espanten la vieja parca
Porque ¡vendrá!
Pienso atrás
Todo un suspiro
Largo exhalar
Y toda el alma retumba
Como un eco largo y perdido
Como el minotauro en sus laberintos,
Tan solitario.
Una cripta sin cadáver
Es mi alma para un vivo.
Un gélido invernáculo
Acoge entre hojas secas
-¡clima de otoño!
Una flor inmarchita
Sin raíces
Escarchada de lágrimas…
En la espera
-¡clima de otoño!
Y de repente…
Sonrisa noctívaga
Brillante pestañear
Un cielo desborda
En medio de neblinas
Y el rugido
¡¡duerme!!, ¡oh! Poeta
¡clímax de otoño!

Invierno a mitad de primavera

Hoy se abre una mañana sin flores
Sin tupidos racimos, ni capullos,
vacía
Jardín que antaño anduve
Aunado de aromas
Hoy los aromas son exornos barrocos.
El plectro que animaba el vuelo de una voz sin sonido se ha ido
Hoy estoy solo con mi silencio.
Hoy la luz, y el viento y las charcas
…Corren presurosas como el tiempo.
Hoy miro y oigo
Ni escucho, ni observo.
Hoy mi mirada inquieta viste una nube gris.
Mefítico atavío como el miasma de un sepulcro.
Hoy las flores…
Y los cantos,
Los susurros
Y las risas
(mi todo es mi nada)
son frascos vacíos
donde antaño libé estos versos
su perfume añejo
hacinado y antiguo
como de armario
invoca los fantasmas de ayeres
son vasto camino gris
vetusto;
donde pasó una caravana de flores.
y delante mío,
todo un mundo como un panteón
donde yacen mis muertos alegres.
El hartazgo acompaña estos pasos
De este;
entre los vivos un muerto
De entre los muertos
Todo un vivo.
Del reposo aprenderé el movimiento
Relativo y su lengua.
¡Un nigromante he de ser!
¡Invocando de estas criptas
mis cantos nuevos!

Cosecha de otoño

¿cómo abrirme el alma?
Y ver en mi pecho aletear…
Daga de los dioses
he visto el filo de la hoja que me abre el alma
Ambrosía bermeja
Suerte de mi sangre.
Sobre un suelo deslavazado
Una antigua guerra
Crece un lóbrego edén;
Sobre mis flores liba un ave su condena
Un lastimero vals de mariposas puebla el viento.
Estos los versos míos no son frutos primaverales
Estos los versos míos son erratas del tiempo
Espigas de otoño.
La amarga savia fluye bajo una luna roja
Mas son sanas
¡campo de guerra!
Y perfumadas como un entierro.
Y hablar de por qué estoy aquí
-¡destino!
-¡ja!
Vaga excusa
Yo me he acostumbrado a vivir los inframundos.
Todo me es caro,
Y…¿digna de ser amado?
Estos poemas son una danza nocturna
Arribo de vampiro
Eres un tango de media noche.
¿Qué sórdidos frutos
crecen sobre una tierra que ha bebido tanta sangre?
Aquí las lluvias de mayo
No son más que un llanto largo y perdido.
Son estos vientos,
estertores de un moribundo,
quejidos de un alma en pena
Y mi sol,
solo una lumbrera inocua
Una vela solitaria en un templo inmenso.

…Estas cosechas nacen muertas como un aborto…

Los muertos son estrellas

¡Oh! Cadalso de los cielo,
hoy exhibes tu ahorcado,
un viento infausto me acompaña
sentado a mi lado susurra.

¡Oh! Cadalso de los cielos aun tiritan tus difuntos.

Un manto nebuloso cubre el cuerpo
Enmohecido brillo de la carroña
Que los ojos apagados lamen con tedio

¡Oh! Cadalso de los cielos cuan vasto es el camposanto!

Sabemos del arte de esbozar nuestras vidas
en el vacío tan repleto del espacio
Con rojos de aurora pintar pasiones,
con tinieblas nuestros miedos
Y a grises lo que es nada,
días de arena en un soplo de acaso.
¿y que fue de nuestras vidas?
Madeja devanada por las parcas,
a tres hilos se tejió el abrigo de la muerte de estos días.

¡Oh! Cadalso de los cielos ahì te aúllan tus lobas.

Y al final tendré(y tendrás)
un rostro que mira al suelo
Como a vergüenza
Y un mirar vago e ido,
Ido por un vagar largo, tan largo.
Todo cual si fuese un árbol seco, batido por la lluvia.

¡Oh! Cadalso de los cielos oigo ulular una voz

La misma voz que llama desde que he venido,
aun no siento el vuelo, pero sé;
frente al patíbulo, querrás mi luz en tus constelaciones.

Necrofilia

Yo amaría una carroña si de su carne infecta encontrara aún con vida un poema.

 Si recordara ilusiones que otras tantas ya soñé, perfilaría a mi corazón la silueta de un pico que hundido entre la carne tropieza con un verso en que se mezclan el dulce aroma y la melodía del sonido.

Por tanta lubricidad; horadaría con un beso la tierra muerta de este cuerpo para recordar la primavera que un día le habitó.

Riachuelos de sangre fluían por sus venas. Un ensueño de escarlata serpeando en la hendidura de la vena hinchada, tan viva como una hoja antes de otoño.

Y que decir si la estación pasó y ya conoció el invierno, aun vive y le veo aunque no halla orgullo de un pecho inflamado si lo está su abdomen purulento y hueco un pecho sin corazón que se han comido las bestias.

Velo por mis ojos de sonámbulo con que imito los errantes vagos del cementerio, los poetas que cantan versos de aullidos y coplas sollozantes que conmueven por miedo al día de los despiertos soñadores.

Descansaría un beso desenredado de mi boca por las piernas brutas de este pasante que camina con paso de gusano al principio del barro y del aire.

Se fue la luz; y encuentro en sus fosas la sombra, nueva mirada, oh, principio del cosmos, vacuidad, nueva pupila de umbra y penumbra.

Una caterva de pelos que el viento sega a granel por do quiera. Reanimado, danzando una extraña alegría, ornada en una cancioncilla sibilante.

 

Ya gané al ave, circulo negro que orlando va el cielo con cantos arteros que anuncian la caída del cuervo maldito, y a la bestia que resopla en la maleza la voracidad calmada de quien no busca la caza. Yo caí antes que todos sobre mi  musa y desenredé del miembro tenso mis palabras.

 

Una sonrisa macabra se dibuja en su boca, en parte acentuada por un girón de carne que falta.

 

Autor:

Da-Silva

Novilunio Augur

Vez que me llena, salí a bañarme en el viento, a clamar esta luz, inundado, encontré el espacio entre ola, viento y árbol; enraizado de infinitos sofocados; secretos que descuelgan del viento.

Para un mañana es mi augurio.

Navegante toca el anillo la copa y canta  mi alegría, mi augurio de ayer.

Lejos de mi voy sin paso, in aeternum novilunio. Algazara, vocerío y estruendo.

¿Por qué mi guerra intestina? Inescrutable arcano.

Pasión silente por la noche, ya no hay luna; a su luz despierta mi sueño, es secreto vociferado de mis locuras, escondido tras de mi parpado el paisaje portento.

Bajo el sueño mi elocuencia es  discurso de lo irracional, criptografía del símbolo, en el palacio de la noche, en el trono del sueño.

La música y la danza es canción de cuna.

 

Da-Silva

Melania Khole

Ha vuelto a caer la hoja

Va descendiendo en suave compas.

 

Y abrigando el suelo

Se anuncia el otoño.

 

Los capullos que brotan

Bajo estos haces de luz

Cielos grises y el silencio

De los afluentes

El follaje de los arboles

Antaño verdeado por la vida

Ahora el ámbar le ciñe lutos

Que presagian ayer

Me hablaran de un pasado

Que hoy me pertenece.

 

La bilis se me pone negra y pesada

Y mis vasos rebosan, uno no me basta para sostener ayeres que se han ido,

Esta estepa que no conoce horizonte le habitan días que no caben en mis años.

 

Cada fronda se sacude el estupor, y en el aire vacilan las acompasadas hojas…mas no está solo el asceta_y cada uno_hombre es dos.

De la ermita salen voces, soliloquios de soledad; el silencio es un espejo donde olvida uno la voz.

Cada palabra en el aire, la maldición de la ninfa, vuelve en eco una voz y no estas solo, ¿Para qué ruge quien lo está?, por eso rugía el minotauro…

 

En la obscuridad pueden tus ojos ver lo que vive dentro mío.