Un paseo Bohemio y Colonial: Omnisciesta – Julianni Ariza

para Canción de Furia

para Canción de Furia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OMNISCIESTA

Noctámbulo y vago, en buena compañía, transito entre suspiros y contemplaciones las calles de la enamorada zona colonial de Santo Domingo. Sus callejuelas de toque antiguo y retraído, adoquines donde antaño se escuchaba la coz de los brutos que tiraban de encantadores carruajes por las calles de las que ahora, como una fortaleza de piedra y luces amarillas que emulan el crepitar de las llamas exiguas de añoradas antorchas, guardan las voces quedas y elocuentes de la vida nocturna y artística de la ciudad. Una caterva de bohemios que, entre espumas y humos, elevan su cortejo al arte que bebe las voces que guardan las piedras de la ciudad colonial.

1530573_10153699421445705_502779045_nEsta vez la noche me ha llevado al interior de una exposición de arte que apenas notada se crece hablándonos de identidad y costumbres; de un alma que se expresa liberándose de las prisiones del lienzo y buscando ser tocada en sus fondos más esenciales. Se expresa con las mismas canvas, los mismos lienzos, a la escultura y el montaje, me refiero a la exposición individual: “Omnisciesta” de la joven artista dominicana Julianny Ariza Volquez, quien a sus 26 años exhibe unos rasgos de inmensa madurez. No madurez como un signo inequívoco de haber llegado a parte alguna, sino como la rama aún naciente de unas fuerzas y espíritus artísticos que prometen un enorme árbol de vida al arte.

 

996973_10153496601075705_1593148851_nAquí el objeto es la distracción, una piel bajo la que se expresa en el silencio de las formas, la elocuencia de las texturas, las luces, las sombras, el ambiente mismo. La sala de exposiciones no es un contenedor; en manos de esta obra compuesta las paredes son parte del discurso. Das los primeros pasos por la sala anegada de sombras y te encuentras ahí parada frente a ti unas formas claramente humanas, de rasgos negroides, labios y nariz relajada, mandíbula suelta, ojos cerrados/vendados. Encuentras el símil y la relación que empieza a tejerlas con unidad: carecen de nombres propios. El uso de los mismos materiales con una avanzada de gradaciones por las que pretende deslizarse la luz sin excitar con colores más allá de los térreos, colores que nos hablan del Golem primigenio, el hombre nacido del barro, conectado aún con el útero de la tierra. Un hombre aún inocente que duerme un sueño de conciencia, antes del primer pecado de un hombre y una mujer que comieron del árbol del conocimiento, bien pareciéndose más a dios, pero echados del paraíso. Estas formas vuelven a recordar el paraíso oculto de nuestra conciencia, no sin un dejo de tristeza al encontrar en el silencio a las voces, en la expresión artística si bien nacida de cierta improvisación, como se improvisa en los lienzos de la cama. Late en ella y gime la relación harto conocida de: lo que mana de la fuente no puede negar de donde procede.

1476464_10153496600465705_558315023_nEn cada obra humana el hombre mismo se plasma, deja en ella impresa sus huellas, no puede borrar el vestigio, ese algo que lleva consigo del creador, así es el arte. En esta obra Omnisciesta encontramos un sólo vocativo, en una palabra cuya semántica parece compuesta por las partes, Omni como TODO; y Sciesta, cuyo origen parece incierto pero sugiere el sonido compartido por varias lenguas para SIESTA, que bien podría aplicarse como “el sueño que todos compartimos” / “el sueño de todos” “El sueño del todo”. De entrada la exposición nos habla desde las penumbras que rodean la exhibición, la joven artista se pasea como una gata tranquila y vaga por entre las esculturas; apenas habla.

1382344_10153377011410705_539120439_nSe divierte escuchando las interpretaciones de los usuarios, direccionados por un único nombre OMNISCIESTA. En sus narrativas, símiles e historias la artista re-descubre su propia obra, se entera de cosas que ni sabía y mira otras por donde caminó pasándolas por alto.

Si miramos la exposición como un viaje en el tiempo en donde la quietud de las obras se interpreta como una fotografía de un momento de algo que está vivo y sigue hablando desde su escena bajo la luz. Aquí las obras se miran, se tocan, parece que van a besarse; se pierden entrelazados en un abrazo que se alza como una espiral; visten de gala mientras entre ramas caminan ataviados por un velo bajo una blanca luz que las lleva ¿a dónde ? ¿al paraíso de una mujer?

1464023_10153504720645705_1162008908_n

La artista Julianni Ariza, sin duda se plasma más allá de sus conceptualizaciones, en cada una de estas obras, una Afro-Dominicana que esconde el sol y el salero de los mares tropicales bajo su piel tostada; lleva el pelo ensortijado y crispado en un peinado afro con orgullo. Así su obra se estiliza dentro del mismo marco negroide, hijos de su madre a toda certeza, escenas informes y anónimas donde dos rostros que caen hacia un mismo punto parecen besarse.

1460217_10153496547340705_1114710529_nUna figura yace tirada con los brazos abrazando su propio cuerpo y cabizbaja al acecho de un rostro enjaulado, preso dentro de su propia cabeza, quizá una ventana angosta desde una celda. Llueven lágrimas como ascuas negras bordadas en encajes blancos, tal vez una insinuación a una relación Amor-Odio.

 

 

 

 

1982043_10153886477955705_583094980_n Dos figuras de formas femeninas y masculinas respectivamente se entrelazan en un abrazo sobre una tripa de lana que simula un jardín. Las manos abiertas al cielo como quien clama y recoge los retazos de ambos: “Amor, yo seré fuerte por los dos”. Ambos parecen dormir un sueño privado y elusivo, sus rostros quedos sugieren cierta calma en la ignorancia de una realidad.

554721_10153496548500705_133526175_n 1425533_10153504717610705_1486822932_n

 

 

 

 

 

 

 

Allá clavado a la pared una cara sale a recibir la mirada del público con un rostro dormido, un dejo de tristeza se pasea entre sus rasgos y nos cuestiona desde nuestra propia curiosidad.

1468504_10153504718190705_2018528893_nLa obra no sólo habla desde lo profundo de su creadora, no es una misiva desde destino incierto. Las obras son todas manos que allí dentro de sus penumbras nos invitan a soñar, a soñar muy dentro.

 

 

 

 

 

 

Reseña de la Exposición OMNISCIESTA, de la artista dominciana Julianni Ariza en el centro cultural de España, durante el mes de Enero de 2014.

 

_ Juan José Da-Silva & Feliz

 

Anuncios

♪ Comenta, opina, expresa... entonemos una canción de furia.♫

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s